Tres de cada cuatro adultos en México no tienen a nadie que les haya ofrecido un seguro. Ni de vida, ni de gastos médicos, ni un plan de retiro. Tú puedes ser quien cambie la estadística, haciendo de los seguros tu vocación y tu negocio.
Un martes por la tarde te marca la esposa de un cliente. Salió el estudio, es cáncer, y el hospital ya pidió un depósito para internarlo el jueves. A partir de ahí pasa una de estas dos cosas:
Si hace tres años se sentaron cuarenta minutos contigo y contrataron el seguro de gastos médicos mayores, le das calma y le explicas qué debe hacer a partir de ese momento, tanto en el hospital como en la aseguradora.
Pero si esa cita nunca ocurrió, esa familia tendrá que malvender la camioneta, pedirle prestado a los hermanos y empezar la quimioterapia debiendo dinero.
Lo que separa las dos escenas no se decidió ese martes. Se decidió tres años antes, en una cita de cuarenta minutos que a lo mejor te costó agendar tres veces.
Casi todo el que se sienta enfrente a preguntarme por esta carrera quiere saber cuánto se gana. Es una duda legítima y la contesto más abajo, con cifras. Pero la plática importante es otra.
Ser agente de seguros en México es, antes que un negocio, un trabajo de prevención: que una familia no se descapitalice por un cáncer, que dos niños lleguen a la universidad aunque su papá quede con una invalidez, que un taller reabra después del incendio, que alguien cumpla sesenta y cinco años con algo más que la esperanza de que sus hijos lo mantengan.
Y sí, además hay negocio. Solo el 23 % de los adultos mexicanos tiene una póliza, la penetración del seguro equivale al 2.95 % del PIB frente al 8 % de los países de la OCDE, y el padrón de agentes cayó de 67,661 en 2023 a 56,539 en 2025. En Zacatecas tocamos a más de ocho mil habitantes por agente, casi cuatro veces el promedio nacional.
México necesita menos vendedores y más gente que explique
Nuestro país tiene un problema serio de cultura de la prevención, y no se arregla con campañas de publicidad. Se arregla con conversaciones, una por una.
Cada familia que se descapitaliza por una hospitalización deja de consumir, se endeuda, a veces saca a un hijo de la escuela y tarda años en recuperar el terreno. Cada negocio que cierra tras un siniestro se lleva por delante los empleos que sostenía. Cada persona que llega al retiro sin haber ahorrado termina dependiendo de alguien: de sus hijos, o de todos nosotros.
Un agente de seguros trabaja exactamente ahí: en la prevención, en la protección del patrimonio, en la tranquilidad de saber que hay un plan y en la proyección del futuro de gente que nunca se había sentado a pensar en su retiro. Cuatro cosas que suenan abstractas hasta que le pasan a alguien que quieres.
Lo que le hemos hecho a esta profesión
Y aquí voy a decir algo que no me hace amigos en el gremio. A esta carrera le hicimos un daño enorme vendiéndola durante años como una forma rápida de ganar dinero. «Tú pon las ganas, nosotros te damos la clave.» Se reclutó a miles de personas al año sabiendo que la mayoría no iba a llegar al tercero, porque el negocio de algunos está en el alta y no en el desarrollo.
El resultado está a la vista: agentes que se avergüenzan de decir a qué se dedican y clientes que asocian la palabra «seguro» con alguien insistiendo por WhatsApp. Se puede hacer de otra manera. El agente que se ve a sí mismo como un asesor patrimonial de su comunidad, y no como un colocador de pólizas, tiene otra conversación, otra cartera y otra vida profesional.
¿En cuál de estos te reconoces?
Estás pensando en entrar y te frena la sospecha de que llegas tarde. No llegas tarde: el mercado grande de esta profesión son las tres cuartas partes de la población que jamás ha tenido esa plática con nadie.
Ya eres agente y sientes que cada mes arrancas de cero. Tu problema casi seguro no es de mercado. Es de sistema, y un sistema se construye.
Vendes un solo ramo, digamos autos, y ves cómo tus propios clientes contratan gastos médicos o su plan de retiro con otra persona. Ahí no tienes un problema de competencia. Tienes una cartera a medio trabajar y una responsabilidad a medio cumplir.
Vienes de otra profesión y llevas tiempo buscando una chamba que además signifique algo. Esta puede serlo, si la trabajas en serio.
Y sí, además hay negocio
Dicho todo lo anterior, esto no es voluntariado. Es una carrera que puede ser muy rentable.
Empiezo por uno que me tocó de cerca. En las juntas de la oficina de Allianz en Aguascalientes se acostumbraron a leer en voz alta nombres de agentes zacatecanos de nuestra comunidad Agente Más, con producciones que superan a las de compañeros de esa plaza. Y Aguascalientes tiene más industria, más empresas grandes y una cultura del seguro que nos lleva años de ventaja.
La explicación no está en que nuestros agentes trabajen el doble, aunque le echen ganas. Está en el tamaño del mercado que tienen enfrente y en la poca gente que lo está atendiendo.
Solo el 23 % de las personas de entre 18 y 70 años tiene contratado algún seguro en México, según las cifras que la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros presentó en su convención anual, y apenas tres de cada diez vehículos circulan asegurados. La penetración del seguro, que mide cuánto pesa la prima emitida frente al tamaño de la economía, subió un punto porcentual en diez años hasta el 2.95 % del PIB. Suena bien hasta que lo pones al lado de América Latina, que anda entre el 5 % y el 6 %, o de la OCDE, que llega al 8 %. Alcanzar el promedio de la región significaría casi duplicar el tamaño de este mercado.
| Mercado | Penetración (% del PIB) |
|---|---|
| México (hace una década) | 1.95 % |
| México (actual) | 2.95 % |
| América Latina | entre 5 % y 6 % |
| Países de la OCDE | 8 % |
Y cada vez hay menos gente para atenderlo. Según el padrón de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, el número de agentes de seguros en México tocó techo en 2023 con 67,661 y cerró 2025 con 56,539 vigentes, tras una caída cercana al 21 % en un solo ejercicio. Once mil ciento veintidós nombres que ya no están. Para el agente que se queda, eso se traduce en más mercado y menos competencia.
En Zacatecas tocamos a ocho mil personas por agente
Según el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, en Zacatecas vivimos 1,622,138 personas. Por nuestra propia lectura del registro de agentes vigentes por entidad de la CNSF, aquí no llegamos a doscientos agentes.
Haz la cuenta conmigo. Ocho mil cien zacatecanos por cada agente, cuando el promedio nacional ronda los dos mil doscientos. Aunque cerraras un caso diario y no descansaras un solo domingo, te morirías de viejo antes de terminar tu propio municipio. Por eso un agente de Guadalupe o de Fresnillo puede aparecer en la lista de producción de una oficina que cubre una plaza más rica: no está peleando un cliente, está abriendo una conversación que nadie había abierto.
Lo que escasea no son los clientes
En este sector lo escaso es el método, no la gente a quien servirle. Entran muchos agentes y se quedan pocos porque nadie les enseñó a prospectar con constancia, a diagnosticar antes de proponer, a conservar la cartera que tanto les costó y a pensar su chamba como una empresa. Y hay que decirlo sin adornos: esta es una carrera comercial independiente, no un empleo asalariado. Tu ingreso dependerá de lo que hagas cada semana, de tu producción, de la cartera que construyas y de las condiciones aplicables en cada caso. El mercado que acabas de ver es real, pero no trabaja solo ni garantiza resultados.
Así que la pregunta no es si hay mercado. La pregunta es con quién vas a aprender a trabajarlo y qué clase de agente quieres ser cuando entre esa llamada del martes.
Escríbenos y lo platicamos. Nos cuentas en qué punto estás, pensándolo, empezando o ya vendiendo, y te decimos con franqueza cómo trabajaríamos tu caso en Agente Más: qué haríamos las primeras semanas, en qué te acompañaríamos y qué cambiaría en tu forma de trabajar.
Fuentes: AMIS, 35ª Convención de Aseguradores · CNSF, padrón de agentes vigentes 2020–2025 (elaboración propia) · INEGI, Censo de Población y Vivienda 2020. Las razones por habitante las calculamos nosotros.